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GOBERNANZA · GRANDES MODELOS DE LENGUAJE
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La verdadera gobernanza de los laboratorios de Occidente

Este proto-artículo busca dar un pantallazo sobre quiénes tienen realmente el poder sobre los laboratorios y sobre los modelos de frontera: quién decide y quién puede acceder a los modelos capaces de cambiar las reglas del juego.

Lo llamativo es que, para algunas de estas empresas, conseguir dinero no es la única misión —y sus CEOs no responden únicamente al interés de los accionistas. Estamos acostumbrados a que la mesa directiva esté controlada por quien pone el capital; acá la arquitectura societaria es distinta: el diseño de estas estructuras no necesariamente tiene al capital como interés principal, y eso está corriendo el eje del poder real.

Se analizará, por un lado, la arquitectura societaria que está pública en el papel y, por otro, los hechos publicados que permiten concluir vínculos de poder reales sobre esas gobernanzas. Se reconoce, de todos modos, que es muy difícil conocer las cuestiones internas de cada laboratorio y anticipar cómo termina un conflicto de gobernanza cuando pesan las externalidades: el caso OpenAI de noviembre de 2023 probó que la estructura pensada para la gobernanza no cumplió su cometido —la presión de empleados, inversores y Microsoft pesó más que la arquitectura.

06 jul 2026· Estudioprompt
EL ESQUEMA · TODO DE UN GOLPE DE VISTA

Un CEO de un lado. Del otro, quien debería controlarlo.

Los tres tienen la misma forma básica: alguien conduce y algún organismo tiene —en el papel— el poder de nombrarlo y removerlo. Lo que cambia es cuánto pesa cada lado una vez que se leen los hechos. Esto es lo anterior, resumido en una imagen; el resto del artículo lo desarma pieza por pieza.

OpenAI
Blindaje del CEO CEO CONTROL
CEO Sam Altman CEO · y director de la Foundation
Control OpenAI Foundation nombra y remueve a todo el board

En el papel la Foundation lo nombra y lo puede reemplazar. Pero los estatutos de 2025 exigen dos tercios de los directores no empleados para destituirlo, y salvo D'Angelo todos entraron con el visto bueno del propio Altman: un consejo a medida.

Anthropic
Contrapeso real, sin testear CEO CONTROL
CEO Dario Amodei CEO y cofundador
Control Fideicomiso a largo plazo 5 expertos · acciones Clase T

Amodei eligió a los primeros fideicomisarios en 2023, pero no puede destituirlos ni elegir reemplazos: mandatos de un año y vacantes votadas entre ellos. Ya nombraron directores (Kreps 2024, Hastings 2025). El límite: cláusulas failsafe permiten a supermayorías de accionistas modificar el fideicomiso.

Google DeepMind
El control está fuera del lab CEO CONTROL
CEO Demis Hassabis CEO de Google DeepMind · reporta a Pichai
Control Page & Brin ~52% del voto · Clase B, 10 votos por título

Ni la junta ni Pichai tienen el control: recae de forma permanente en los dos fundadores. Y el laboratorio no tiene gobernanza propia —es una división del grupo, tras años negociando una estructura autónoma que Google descartó en 2021.

Fig. 0 — El tamaño de cada plato es una lectura, no una medida: pesa el poder efectivo, no solo el que figura en los estatutos. En OpenAI el control formal está arriba, en la Foundation, pero la supermayoría de dos tercios y un consejo elegido con el visto bueno del CEO lo vacían por dentro. En Anthropic el contrapeso no cobra por el éxito de la empresa y ya se renovó sin intervención del CEO, aunque nunca enfrentó una crisis. En Google no hay contrapeso de misión: hay dos fundadores con súper-voto, y el laboratorio ni siquiera tiene gobernanza propia.

Lo de arriba es lo publicado. Es muy probable que existan mecanismos de control informales que no aparecen en ningún estatuto —relaciones de confianza, información que no llega a todo el board, acuerdos verbales—, y no hay forma de auditarlos desde afuera. El caso más dudoso es Google DeepMind: no sería raro que Demis Hassabis tenga, en la práctica, más poder real del que le da el papel, apoyado en su peso técnico y en el valor estratégico del laboratorio dentro de Alphabet.

OpenAI

Desde la recapitalización de octubre de 2025, OpenAI es una empresa de beneficio público (OpenAI Group PBC) controlada por una fundación sin fines de lucro (OpenAI Foundation), cuya junta debe velar por la misión: que la AGI beneficie a toda la humanidad. La Foundation retiene alrededor del 26% del capital (Microsoft, un 27%; empleados e inversores, el resto) y, mediante derechos especiales de voto, nombra y puede reemplazar a todos los directores de la empresa.

Sobre el papel, entonces, la junta conserva el poder de destituir al CEO. Pero los estatutos adoptados en esa misma recapitalización —revelados en 2026 en el litigio Musk v. Altman— exigen ahora una supermayoría de dos tercios de los directores no empleados para hacerlo, cuando antes bastaba una mayoría simple. Si a esto le sumamos que, de los directores actuales, solo Adam D'Angelo —además del propio Altman— es anterior a la crisis de 2023, y que el resto entró con el visto bueno explícito del propio CEO, resulta muy difícil sostener que exista una fiscalización verdaderamente independiente ligada a la misión fundacional. En la práctica, Altman cuenta con un consejo a medida que le garantiza un blindaje casi total: la estructura de misión sigue en pie, pero el blindaje está incrustado dentro de ella.

Anthropic

El diseño de Anthropic se basa en un CEO (Dario Amodei) y un consejo de administración, controlados en última instancia por un Fideicomiso de Beneficio a Largo Plazo. Este órgano está formado por cinco expertos independientes sin intereses financieros en la empresa, que poseen unas acciones especiales (Clase T): no reparten dividendos, pero otorgan un poder de voto progresivo hasta permitirles elegir y destituir a la mayoría del consejo que controla al CEO.

Los primeros cinco fideicomisarios fueron elegidos en 2023 por la propia cúpula de Anthropic —lo que incluye a Amodei—, buscando perfiles expertos en seguridad de la IA, políticas públicas y altruismo eficaz. La diferencia estructural está en el mecanismo de renovación: los mandatos duran un solo año y las vacantes se votan exclusivamente entre los propios fideicomisarios, sin intervención de la empresa ni del CEO. Amodei los colocó ahí la primera vez, pero no puede destituirlos ni elegir a sus reemplazos.

Dos matices. Primero: el diseño incluye cláusulas de salvaguarda («failsafe») que permiten modificar el fideicomiso y sus poderes sin consentimiento de los fideicomisarios si lo acuerdan supermayorías suficientemente grandes de accionistas, con umbrales que no son públicos; Amazon y Google, pese a los miles de millones invertidos, tienen acciones sin voto y no contarían en esa supermayoría. Segundo: en los hechos, el fideicomiso ya ejerció su poder —nombró a los directores Jay Kreps (2024) y Reed Hastings (2025)— y su composición rotó sin que la empresa interviniera. La independencia parece más real y equilibrada que en OpenAI, pero este diseño todavía no atravesó una crisis como la de noviembre de 2023: no testeada y probada no son lo mismo.

Google (Alphabet)

En Alphabet, la gobernanza responde a la estructura tradicional de una cotizada multinacional, pero con un matiz clave: el control no lo tiene la junta ni el CEO, sino los fundadores, a través de un sistema de acciones de supervoto. Alphabet utiliza una estructura accionarial de tres clases donde las acciones Clase B otorgan diez votos por título y están en manos de Larry Page y Sergey Brin, que suman en torno al 52% del poder de voto total. Ni el consejo de administración ni el CEO (Sundar Pichai) poseen el control: recae de forma permanente en los dos fundadores, y nadie —junta, inversores activistas o ejecutivos— puede forzar un cambio de rumbo sin su consentimiento. El laboratorio, Google DeepMind, no tiene gobernanza propia: es una división del grupo, tras negociar durante años una estructura autónoma que Google descartó en 2021.

01 — OPENAI · LA IDEA ORIGINAL

Una misión sin dueño, financiada por un negocio con techo

Quién controla al CEO · a qué intereses responde

Al CEO lo controla el board de la OpenAI Foundation (la organización sin fines de lucro), que puede nombrarlo y reemplazarlo. En el papel no responde a los accionistas ni al retorno financiero, sino a la misión declarada: que la AGI beneficie a toda la humanidad. En los hechos, como vimos arriba, ese poder quedó acotado: destituirlo exige dos tercios de los directores no empleados, y el consejo actual se formó con el visto bueno del propio Altman.

OpenAI nació en 2015 como una organización sin fines de lucro. La apuesta fundacional era casi filosófica: si la AGI puede ser la tecnología más poderosa de la historia, no debería pertenecer a accionistas. Pero construirla cuesta miles de millones. La solución de 2019 fue una arquitectura híbrida: un negocio de lucro limitado («capped-profit») controlado por la misión.

Nonprofit — el board de la misión Sin accionistas · controla todo lo de abajo controla OpenAI LP — lucro limitado (capped-profit) Los retornos de inversores se topan (originalmente 100×) Microsoft + inversores aportan capital · retorno con techo Equipo OpenAI construye los modelos La misión, arriba, tiene la última palabra sobre el negocio, abajo. Ese es el diseño de 2019 — y el que se pondría a prueba en noviembre de 2023.
Fig. 1 — La arquitectura «capped-profit» de 2019: el negocio existe para financiar la misión, no al revés.
El defecto de nacimiento era también su virtud: un board sin fines de lucro, con poder para frenar al CEO, tarde o temprano tendría que usar ese poder. Y cuando lo hizo, casi hace estallar la empresa.
02 — EL CISMA · ILYA vs SAM

Los cinco días que casi parten OpenAI en dos

En noviembre de 2023 el diseño de gobernanza chocó con la realidad. El board sin fines de lucro —con Ilya Sutskever, cofundador y científico jefe, como voz clave— usó su poder y despidió a Sam Altman. En 96 horas, la estructura pensada para proteger la misión estuvo a punto de vaciar la empresa. Tocá cada hito de la línea de tiempo para ver qué pasó.

Dic 2015 Origen

Nace OpenAI, sin fines de lucro

Sam Altman, Elon Musk, Ilya Sutskever, Greg Brockman y otros fundan OpenAI como organización sin fines de lucro. Compromiso público de US$1.000M. La misión: que la inteligencia artificial general (AGI) beneficie a toda la humanidad, no a accionistas.

2019 Origen

El giro «capped-profit»

OpenAI crea una estructura híbrida: una filial con fines de lucro limitado (OpenAI LP) controlada por la sin fines de lucro. Los retornos de los inversores se topan (originalmente 100x). Microsoft entra con US$1.000M. La lógica: hace falta capital masivo para construir AGI, pero el control queda en manos de la misión, no del dinero.

17 nov 2023 Crisis

El directorio despide a Sam Altman

El directorio de la sin fines de lucro —Ilya Sutskever, Helen Toner, Tasha McCauley y Adam D'Angelo— destituye a Altman por sorpresa. Comunicado: «no fue consistentemente sincero en sus comunicaciones». Greg Brockman es removido de la presidencia del board.

17-18 nov 2023 Crisis

Brockman renuncia, estalla la crisis

Greg Brockman renuncia en solidaridad. Nadie explica públicamente los motivos concretos. Los inversores (Microsoft a la cabeza) se enteran con minutos de aviso. Empieza un fin de semana caótico de negociaciones.

19-20 nov 2023 Crisis

Microsoft ofrece asilo

Emmett Shear es nombrado CEO interino. Satya Nadella anuncia que Microsoft contrataría a Altman, Brockman y a todo empleado que quisiera irse. La amenaza es existencial: OpenAI podría vaciarse hacia Microsoft.

20 nov 2023 Punto de giro

La rebelión de los empleados

Más de 700 de los ~770 empleados firman una carta amenazando con renunciar si no vuelve Altman. Entre las firmas aparece la de Ilya Sutskever, que tuitea: «Me arrepiento profundamente de mi participación en las acciones del directorio».

21-22 nov 2023 Punto de giro

Altman regresa, cae el directorio

Altman es reincorporado como CEO. El directorio que lo despidió se disuelve. Nuevo board inicial: Bret Taylor (presidente), Larry Summers y Adam D'Angelo. La facción de seguridad pierde el control de la gobernanza.

May 2024 Punto de giro

Ilya se va. Se disuelve Superalignment

Sutskever renuncia. Jan Leike, co-líder del equipo de «superalineación» (dedicado a controlar una futura superinteligencia), también se va —a Anthropic— denunciando que «la cultura y los procesos de seguridad quedaron en segundo plano frente a los productos brillantes». El equipo se disuelve.

Jun 2024 Resolución

Ilya funda SSI

Sutskever crea Safe Superintelligence Inc. (SSI): una empresa con un único objetivo y ningún producto comercial hasta lograr una superinteligencia segura. Es, en parte, una respuesta a lo que vivió: sacar la seguridad del tira y afloja comercial.

Oct 2025 – 2026 Resolución

La reconversión: Foundation + PBC

OpenAI completa su reestructura. La sin fines de lucro pasa a llamarse OpenAI Foundation y controla una nueva sociedad de beneficio público, OpenAI Group PBC. La Foundation queda con ~26% del capital pero conserva el control vía derechos de voto especiales: nombra y puede reemplazar a todo el directorio del Group. Microsoft ~27%. Con una letra chica revelada en 2026 en el litigio Musk v. Altman: destituir al CEO ahora exige una supermayoría de dos tercios de los directores no empleados, donde antes bastaba mayoría simple.

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LO QUE DEJÓ

El board tenía —en el papel— la última palabra. Pero la legitimidad real estaba en otro lado: en los empleados, los inversores y el CEO. Cuando el poder formal y el poder efectivo se separaron, ganó el efectivo. La reconversión posterior a fundación + PBC intentó cerrar esa brecha… reforzando el control formal, pero también el peso del negocio.

03 — OPENAI · CÓMO QUEDÓ (2025-2026)

Fundación arriba, benefit corporation abajo

Tras la crisis, OpenAI rehízo su estructura. La sin fines de lucro se transformó en la OpenAI Foundation y el negocio en OpenAI Group PBC, una sociedad de beneficio público. La Foundation se quedó con ~26% del capital, pero —vía derechos de voto especiales— conserva el control: nombra y puede reemplazar a todo el directorio del Group. La letra chica, revelada en 2026 en el litigio Musk v. Altman, es la que cambia el cuadro: destituir al CEO exige dos tercios de los directores no empleados, cuando antes bastaba una mayoría simple.

OpenAI Foundation (nonprofit) ~26% capital · control societario vía voto especial nombra al board removerlo: 2/3 de los no empleados OpenAI Group PBC Public Benefit Corp · obligada a perseguir la misión Sam Altman · CEO Producto · investigación Microsoft · ~27% mayor accionista externo Otros inversores · ~47% y empleados actuales/pasados
Fig. 2 — El capital se reparte, pero el control (nombrar directores) sigue arriba, en la fundación. El umbral de dos tercios para destituir al CEO es la pieza que vacía ese control por dentro.
04 — ANTHROPIC · EL FIDEICOMISO

Un fideicomiso que no gana dinero, pero elige a la mayoría del board

Quién controla al CEO · a qué intereses responde el LTBT

Al CEO lo controla el board de la PBC, cuya mayoría elige —y puede destituir— el Long-Term Benefit Trust. Y acá está la diferencia clave: los fideicomisarios del Trust no responden a los accionistas ni cobran por el éxito de Anthropic —sus acciones «Clase T» no dan dividendos ni plusvalía—. Su deber fiduciario apunta a un único interés: el desarrollo y mantenimiento seguro de la IA avanzada para el beneficio de la humanidad a largo plazo. Sin incentivo económico propio, su única lealtad —por diseño— es la misión.

Anthropic —fundada en 2021 por ex-OpenAI, entre ellos Dario y Daniela Amodei— es una Public Benefit Corporation de Delaware. Su respuesta al problema de gobernanza es distinta a la de OpenAI: en vez de una fundación dueña del negocio, creó el Long-Term Benefit Trust (LTBT), un fideicomiso independiente de cinco expertos sin intereses financieros en la empresa, cuyo único poder es societario, no económico.

Long-Term Benefit Trust 5 fideicomisarios independientes Acciones «Clase T» · US$0 de valor sin dividendos, sin plusvalía elige y destituye a la mayoría Anthropic PBC · Board mayoría elegida por el Trust · resto, accionistas Misión: seguridad Producto: Claude Inversores: Amazon, Google, otros capital y cómputo · eligen la minoría del board · sin acceso al modelo interno El Trust cobra US$0. Su único poder es elegir directores.
Fig. 3 — El LTBT no tiene incentivo financiero: su poder es puramente de gobernanza. Sus acciones «Clase T» dan un poder de voto progresivo hasta elegir y destituir a la mayoría del consejo.

El detalle clave: quién renueva el fideicomiso

Los primeros cinco fideicomisarios los eligió en 2023 la propia cúpula de Anthropic —Amodei incluido—. Lo que cambia el cuadro es el mecanismo de renovación: los mandatos duran un solo año y las vacantes se votan exclusivamente entre los propios fideicomisarios, sin intervención de la empresa ni del CEO. Amodei los puso ahí la primera vez, pero no puede destituirlos ni elegir a sus reemplazos. Y en los hechos el fideicomiso ya ejerció el poder: nombró a los directores Jay Kreps (2024) y Reed Hastings (2025), y su composición rotó sin que la empresa interviniera.

El límite: las cláusulas «failsafe»

El diseño incluye salvaguardas que permiten modificar el fideicomiso y sus poderes sin consentimiento de los fideicomisarios si lo acuerdan supermayorías suficientemente grandes de accionistas, con umbrales que no son públicos. Amazon y Google, pese a los miles de millones invertidos, tienen acciones sin voto y no contarían en esa supermayoría. La independencia parece más real que en OpenAI, pero este diseño todavía no atravesó una crisis como la de noviembre de 2023: no testeada y probada no son lo mismo.

05 — GOOGLE DEEPMIND · LA UNIDAD CORPORATIVA

Sin fideicomiso ni fundación: acá manda la empresa madre

Google DeepMind es el caso más simple de describir y el más concentrado. No hay una capa de gobernanza con poder de veto sobre la misión: es una división de Alphabet —tras años negociando una estructura autónoma que Google descartó en 2021—. Demis Hassabis, su CEO, reporta a Sundar Pichai. Y encima de Alphabet hay una estructura de acciones con súper-voto que mantiene el control, de forma permanente, en manos de sus fundadores.

Page & Brin · acciones Clase B 10 votos por título · ~52% del voto siendo minoría del capital controlan Alphabet Inc. Sundar Pichai · CEO Google DeepMind Demis Hassabis · CEO (reporta a Pichai) · sin gobernanza propia Frontier Safety Framework (v3, 2026) protocolo interno de despliegue · no es un órgano con poder de veto
Fig. 4 — El poder es vertical y corporativo. La seguridad es un framework interno, no una capa societaria que pueda frenar al negocio.
Es la diferencia central: en Anthropic y OpenAI hay —al menos en el diseño— una entidad cuyo mandato es la misión por encima de la ganancia. En DeepMind, la misión y la seguridad viven dentro de una empresa cuyo deber fiduciario último es con sus accionistas.
06 — LA MATRIZ · LAS TRES PREGUNTAS, LADO A LADO

Quién manda, quién decide, quién accede

Volvemos a las tres preguntas del principio, ahora respondidas para las tres organizaciones. Elegí una pregunta para comparar las respuestas en paralelo.

OpenAI

En el papel, la OpenAI Foundation (sin fines de lucro): retiene el control aunque solo tenga ~26% del capital, mediante derechos de voto especiales. En los hechos, un consejo formado con el visto bueno del propio CEO.

El board de la Foundation nombra y puede reemplazar a todo el directorio de OpenAI Group PBC. Pero destituir al CEO exige, desde 2025, dos tercios de los directores no empleados. Sam Altman es CEO y director.

Equipos internos de OpenAI y su socio de cómputo (Microsoft, con condiciones aflojadas en 2026). El acceso a pesos internos no es público; se libera solo lo que se decide desplegar.

Anthropic

En última instancia, el Long-Term Benefit Trust (LTBT): sus acciones «Clase T» le dan un poder de voto progresivo hasta elegir y destituir a la mayoría del consejo que controla al CEO.

El LTBT (5 fideicomisarios independientes, sin interés económico) elige a esa mayoría. Ya ejerció el poder: nombró a Jay Kreps (2024) y Reed Hastings (2025). Es una PBC de Delaware.

Equipos internos de Anthropic; despliegue gobernado por su Responsible Scaling Policy. Amazon y Google son inversores mayores pero sin acceso al modelo interno por su inversión.

Google DeepMind

Alphabet. En el vértice, Larry Page y Sergey Brin: sus acciones Clase B valen diez votos por título y suman en torno al 52% del voto pese a ser minoría del capital.

Demis Hassabis (CEO de Google DeepMind) reporta a Sundar Pichai (CEO de Alphabet). No hay fideicomiso ni sin fines de lucro con poder de veto: el laboratorio es una división del grupo, sin gobernanza propia.

Equipos internos de Google/Alphabet. El despliegue se rige por el Frontier Safety Framework (v3, 2026). Los modelos frontera internos no salen del perímetro corporativo.

OpenAI — control por una fundación con capital minoritario pero voto de control. Probado —y casi roto— en 2023, y hoy amortiguado por el umbral de dos tercios y un consejo formado con el aval del CEO.
Anthropic — control por un fideicomiso sin incentivo económico, que se renueva a sí mismo y ya nombró directores. El diseño más orientado a la misión; todavía sin atravesar una crisis.
DeepMind — control corporativo clásico, concentrado de forma permanente en los fundadores de Alphabet vía súper-voto. El laboratorio no tiene gobernanza propia: la seguridad es política interna, no poder societario.
06 · BIS — LAS PERSONAS · QUIÉNES SON

Con nombre y apellido

La gobernanza no es un organigrama abstracto: son personas concretas las que ocupan estos asientos y toman —o pueden vetar— las decisiones. Estos son los nombres a julio de 2026. Tocá cada nombre para ir a quién es.

OpenAI
Board de la OpenAI Foundation — el que tiene el control
Anthropic
Board de la PBC Long-Term Benefit Trust — elige y puede destituir a la mayoría del board

El Trust es de 5 asientos. Los mandatos duran un año y las vacantes las votan exclusivamente los propios fideicomisarios, sin intervención de la empresa ni del CEO.

Google DeepMind
La cadena de control (de arriba hacia abajo)

No hay fideicomiso ni fundación con poder de veto: la conducción responde al board de Alphabet y, en última instancia, a los fundadores. Nadie —junta, inversores activistas o ejecutivos— puede forzar un cambio de rumbo sin su consentimiento.

07 — LA ACLARACIÓN · CHINA JUEGA CON OTRAS REGLAS

Este mapa es de Occidente. Hay otro tablero.

Todo lo anterior —fundaciones, fideicomisos, súper-voto— es una discusión sobre cómo se reparte el poder dentro de empresas privadas. En China la pregunta «¿quién tiene la última palabra?» tiene, en el fondo, otra respuesta: el Estado. No es un debate de gobernanza corporativa; es un marco regulatorio donde el gobierno aprueba, registra y alinea.

Registro y aprobación previa

La CAC (Administración del Ciberespacio) exige registrar cada algoritmo y aprobar los modelos generativos de uso público antes de lanzarlos. Se aprueban ~250-300 modelos por mes.

Alineación con «valores socialistas»

Las Medidas Provisionales (2023) obligan a que los modelos pasen evaluaciones de seguridad y se alineen con los valores centrales del Estado. La gobernanza es, en parte, extensión del régimen de censura.

Estrategia de pesos abiertos

Desde DeepSeek (2025), Beijing impulsa modelos de pesos abiertos como política industrial: busca que los modelos chinos se vuelvan el estándar global. Apertura técnica, control estatal.

La paradoja: los modelos chinos suelen ser más abiertos en sus pesos que los de OpenAI o Anthropic —cualquiera los descarga— pero la organización que los produce es menos autónoma frente al poder político. Apertura del artefacto, cierre de la gobernanza.
CIERRE · PROTO ARTÍCULO ABIERTO

La estructura es el mensaje

Ninguna de estas arquitecturas es neutral. Cada una es una apuesta sobre qué pasa el día que la misión y el dinero se contradigan. OpenAI puso ese poder en una fundación y lo vio tambalear. Anthropic lo puso en un fideicomiso sin sueldo. DeepMind lo dejó donde siempre estuvo: en los dueños. Y China cambió directamente de tablero. La pregunta no es técnica —es sobre quién manda cuando lo que está en juego es demasiado grande.

Este es un proto artículo: una idea en desarrollo, abierta a corrección y debate. Los datos reflejan el estado a julio de 2026 y las estructuras siguen moviéndose.

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